No vamos a hacer un estudio etimológico, religioso, ni filosófico sobre la palabra escogida como título de este breve ENCUENTRO, simplemente quiero describir la reacción que sufrí el pasado lunes día 17 de noviembre.
Para ponernos en contexto, llevo algunos meses sin salir a pajarear y otros pocos sin publicar y tengo un atraso de fotos chulas, bimbos y agradecimientos que me están llevando a la desesperación, y no sé por donde empezar. Mientras tanto, mi rutina se resume en atender a Amira, mi trabajo y mis obligaciones religiosas.
Amira, a su edad de 14 años por la parte más corta, pide poco: comida, agua, un poco de juego cuando le dan sus nervios y salir a la calle a hacer sus cosas de perro y mantener las relaciones con congéneres... pero cada vez a paso más lento y tranquilo. Eso sí, trato de hacerle el paseo lo más variado posible cambiando las zonas a las que vamos y los recorridos que hacemos para que se entretenga con nuevos estímulos y los olores que encuentre cada mañana.
Volviendo al pasado lunes, como todas las mañanas, el paseo transcurrió sin muchas novedades y al ir caminando por la acera por la que solemos pasear, en la que hay arboleda y jardines, sin saber por qué, cambié de acera y nos fuimos por la que no hay nada, solo acera y vallas de los terrenos pendientes de construir. Eso sí, nuestra tranquilidad y parsimonia se veía alterada por las prisas, los gritos de niños y padres que acuden a un colegio cercano. Por cierto, los padres deberían mirar la velocidad con la que circulan en los alrededores de las zonas escolares pues dan miedo y siempre pienso que como se cruce un niño o un perro... las malditas prisas.
Al llegar a la esquina, había algunos coches aparcados junto a unos bloques de viviendas...
y de repente vi como un pájaro, que venía de la derecha de la imagen, hacía un quiebro y se metía dejado del coche verde. Yo no estaba pendiente de la escena, ni lo esperaba y lo vi un poco de refilón. En un principio me pareció un estornino.
Pero esa secuencia que duró apenas un segundo, llamó mi atención cuando escuché otro pájaro chillar debajo del coche y, cuál fue mi sorpresa e incredulidad, que pude ver perfectamente como salía de debajo del coche un gavilán que, de manera algo más pausada, remontaba desde el suelo aleteando.
Tardé en reaccionar y, mentalmente tuve que repasar un par de veces lo que acaba de ocurrir para asegurarme que, a pesar de la incredulidad, había visto un gavilán en un hábitat que no es el habitual, en plena ciudad, a 4 metros de distancia y entre el bullicio de las mamás y de los papás llevando a los críos al colegio. Para el 98% de las personas la escena pasó desapercibida. Así que, la sorpresa fue mayúscula y de nuevo con la suerte de presenciar un lance de caza.
El gavilán, es una pequeña rapaz netamente forestal y su sitio son los bosques de pinos o encinas en las dehesas donde no es fácil verlo porque precisamente se mueve con soltura entre las ramas y los arbustos. De hecho, solo he sido capaz de ver un gavilán 3 veces en mi vida y dos de ellas han sido precisamente en Sierra Morena. De la primera vez, dejé cumplida reseña en el ENCUENTRO titulado "Protagonista inesperado" y esta ocasión ha sido la tercera, ya llegará el momento de publicar la segunda vez que he visto un gavilán, ocasión de la que he tomado prestada la foto que he utilizado en este ENCUENTRO porque, por supuesto, sacando a Amira no llevo la cámara encima y, aunque la hubiera llevado, no habría tenido tiempo de reacción. ¡Es increíble la velocidad y agilidad con la que se mueve esta pequeña rapaz!
Os dejo un vídeo de RTVE donde podemos escuchar el capítulo que nuestro añorado Félix Rodríguez de la Fuente le dedicó.
RTVE - Los pequeños cazadores alados 3 (El gavilán)
Y un enlace de youtube por si no eres usuario registrado en RTVE
https://www.youtube.com/watch?v=SI8iPnucXWc
Salu2.


Me ha encantado este "Encuentros"
ResponderEliminar¡Que maravilla presenciar algo así, y por casualidad!
Dale un achuchón a nuestra querida Amira de su tía Míriam.